Frigiliana

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Historia y Desarrollo en el tiempo de Frigiliana

La pendiente sur de la cadena montañosa de Almijara ocupa una gran parte del municipio de Frigiliana, y su topografía es compleja y rica en contrastes, con picos que, sin alcanzar las alturas de aquella masa montañosa, fácilmente exceden los 1.000 metros, tales como la Sierra de En Medio (1.164 metros), o los que están cerca de dicha altura como es el caso de El Fuerte (976 metros).

El rió Chillar marca el límite entre este municipio y el de Nerja, y su afluente tributario el Higuerón entrega, con sus así llamadas Hoces del Río Higuerón (Gargantas del río Higuerón), uno de los emplazamientos naturales más impactantes de toda la zona. Éste, y las colinas y gargantas del río Chillar mismo, forman un paisaje escénico incomparable. Las huertas en forma de terrazas que en el pueblo comienzan su descenso hacia la costa entre el resplandeciente blanco de las casas y el Mediterráneo azul hacia el fondo, son otra característica de una zona cuya imagen quedará grabada por mucho tiempo en la memoria del viajero.

Los viajeros que vienen a Frigiliana por primera vez probablemente tendrán una idea preconcebida sobre el pueblo, ya que se han utilizado muchos lugares comunes para describirlo. De hecho estos mismos lugares comunes podrían describir cualquiera de los típicos pueblos de montañas andaluces que miran hacia el mar. En este caso, sin embargo, todos los lugares comunes son ciertos. Y hasta se ven superados por una inenarrable sensación que es tan difícil de describir como fácil de percibir, y que quizás nadie pueda identificar con exactitud salvo que recurra a otro lugar común: embrujamiento.

Lugares comunes aparte, se considera que el histórico rincón de Frigiliana es el que mejor ha preservado su forma morisca original de todos los que hay en la provincia. Sus anárquicas calles – anárquicas desde la perspectiva del siglo veintiuno – llevan al visitante de una sorpresa a la otra: una inesperada y masiva arquitectura, calles, callejones, pasajes cubiertos, escalinatas, plantas y flores en los lugares más inesperados, una mezcla de fragancias provenientes de fuentes ocultas, historia antigua en paredes recién blanqueadas… y una vez que usted deja la intimidad y estrechez de sus calles, la amplitud de un espléndido paisaje sobre la Costa del Sol oriental.

Los restos encontrados en 1987 en la Cueva de los Murciélagos atestiguan que hubo presencia humana en este territorio desde fines del periodo Neolítico (3.000 A. C.) hasta el Calcolítico o Edad del Cobre (2.000 A. C.). Hay un menhir (piedra erguida) proveniente de la cultura Algar que suministra evidencias que el hombre estuvo presente en esta zona y en aquella era, y muy cerca del pueblo está la necrópolis del Cerrillo de las Sombras que corresponde al periodo fenicio (700-600 A. C.).

Los romanos ocuparon este territorio en el año 206 A. C. a través de tratados con la población nativa, y Frigiliana fue incluida en el Conventus de Gades. El nombre del pueblo proviene de los romanos. Deriva de Frexinius (un personaje del cual nada se sabe) y el sufijo "ana", que significa fuente, es decir el lugar o villa de Frexinius.

Poco se sabe acerca de la historia de Frigiliana desde la llegada de los árabes a la Península en el 711 A. D. hasta fines del siglo noveno, cuando se construyó la fortaleza, excepto que fue bajo el liderazgo de Omar Ben Hafsun. Durante los siglos trece y catorce formó parte del reino Nazarí. El pueblo se rindió sin resistencia en 1.485 a las tropas cristianas.

Poco a poco, sin embargo, a los moros se les quitó los pocos derechos que tenían (trabajaban las peores tierras, se les prohibía hablar o escribir su lenguaje, o usar su ropa tradicional) hasta que estalló la rebelión morisca en las montañas de las Alpujarras, y ésta fue brutalmente reprimida por los cristianos. Los moros de La Axarquía y las montañas de Málaga, mientras esperaban la ayuda prometida por Aben Humeya de las Alpujarras y también ayuda de África del Norte, buscaron refugio en El Fuerte de Frigiliana, donde se reunieron unos 7.000 de los mismos.

El 28 de mayo de 1569, el corregidor (magistrado) de Vélez comenzó el primer asalto con el mal augurio que significó un desenlace de unos 20 muertos y 150 heridos entre las tropas cristianas. En ese momento 25 galeras de la flota italiana estaban navegando en el Mediterráneo y el corregidor de Vélez pidió ayuda para aplastar a los insurgentes de Frigiliana. En esta ocasión, se enfrentaron 6.000 hombres a los moros, que fueron derrotados el 11 de junio de 1569 a pesar de su resistencia. Entre las fuerzas derrotadas hubo 2.000 muertos y 3.000 cautivos (unos 2.000 escaparon) y entre las fuerzas victoriosas hubo 400 muertos y 800 heridos.

La batalla de El Peñón de Frigiliana ha sido reproducida por Amparo Ruiz de Luna, de forma parecida a una balada de "romance de ciego", sobre paneles de cerámica vidriada que pueden verse en la época actual en varios lugares del pueblo.

Desde esa fecha hasta el siglo diecinueve, la desgracia se abatió sobre Frigiliana. Cuando no era la plaga que diezmaba a la población, era una tormenta que destruía las cosechas, o un terremoto, o la peste de la filoxera que atacaba las vides, o un brote de fiebre amarilla que causaba una gran confusión. Fue luego de la llegada del turismo que Frigiliana, como el resto de la Costa del Sol, entró en un periodo de prosperidad y paz social y económica.

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